A medida que pasamos más tiempo en casa, especialmente con el auge del teletrabajo, la calidad del aire en los espacios interiores se convierte en un factor clave para la salud. Un estudio reciente ha revelado que los niveles de contaminación dentro de los hogares pueden ser significativamente más altos y variables que los del exterior, incluso cuando la calidad del aire fuera de casa es buena.
Investigadores de la Universidad de Birmingham, en el Reino Unido, llevaron a cabo un estudio en el que midieron la concentración de materia particulada (PM) en tres viviendas durante dos semanas. Descubrieron que en todos los casos los niveles de contaminación eran superiores a los del exterior, y en una de las casas se superaron los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en nueve de los catorce días del estudio.
Factores que contribuyen a la contaminación del aire en casa
Las fuentes de contaminación en interiores pueden ser diversas y, en muchos casos, están relacionadas con las actividades cotidianas. Uno de los principales factores identificados en el estudio es el movimiento de personas dentro de la vivienda. Cuanto más movimiento hay, mayor es la cantidad de partículas de mayor tamaño (PM10) en el aire. Además, actividades como cocinar, fumar o utilizar sistemas de calefacción generan una gran cantidad de partículas finas (PM2.5), que pueden ser inhaladas con facilidad y afectar la salud respiratoria.
Otro factor relevante es la contaminación proveniente del exterior. Las viviendas no están completamente aisladas del aire exterior, por lo que las partículas contaminantes pueden ingresar a través de ventanas, puertas y otras aperturas. Un caso particular del estudio mostró que la cercanía de una vivienda a un sistema de ventilación de un restaurante aumentó notablemente la contaminación del aire dentro del hogar.
Estrategias para mejorar la calidad del aire en interiores
Dado que es imposible evitar por completo la exposición a la contaminación del aire dentro del hogar, existen algunas medidas efectivas que pueden ayudar a reducir los niveles de partículas contaminantes y mejorar la calidad del aire que respiramos.
Una de las acciones más efectivas es aspirar con frecuencia alfombras y muebles tapizados para eliminar el polvo y las partículas atrapadas en las fibras. Utilizar una aspiradora con un buen sistema de filtrado ayuda a evitar que las partículas sean liberadas nuevamente en el aire. Además, optar por suelos de madera en lugar de alfombras puede hacer que la limpieza sea más efectiva. Otras prácticas recomendadas incluyen no usar zapatos dentro de casa, lavar la ropa de cama con regularidad y sacudir objetos no lavables al aire libre.
Ventilar la casa de manera inteligente también puede marcar una diferencia significativa. Abrir las ventanas en momentos en que la contaminación exterior es menor ayuda a renovar el aire interior sin aumentar la exposición a agentes nocivos. Si se vive cerca de una calle con mucho tráfico, es recomendable evitar abrir las ventanas durante las horas punta y hacerlo en momentos del día en que la calidad del aire sea mejor.
Otra medida importante es reducir la emisión de contaminantes en la cocina. Si bien muchas viviendas cuentan con cocinas y sistemas de calefacción a gas, optar por estufas eléctricas puede reducir significativamente la contaminación en interiores. Estudios anteriores han demostrado que el uso de cocinas eléctricas puede disminuir en un 56 % la concentración diaria de dióxido de nitrógeno (NO2), un gas nocivo emitido por las cocinas de gas. Sin embargo, debido al costo de cambiar estos sistemas, algunos expertos abogan por incentivos financieros para facilitar la transición a opciones más limpias.
Por último, utilizar sistemas de extracción en la cocina puede contribuir a eliminar el humo, la grasa y otros contaminantes generados durante la preparación de los alimentos. El estudio de la Universidad de Birmingham demostró que una de las casas con menor contaminación era la que utilizaba regularmente un extractor al cocinar.
En definitiva, aunque el aire en los hogares puede llegar a ser más contaminado que el del exterior, hay estrategias simples y accesibles para mejorar su calidad. Adoptar hábitos como aspirar con frecuencia, ventilar de manera inteligente y reducir el uso de cocinas a gas puede marcar una gran diferencia en la salud de quienes habitan en los espacios cerrados. Priorizar la calidad del aire en interiores es una acción clave para una vida más saludable.