Un estudio reciente ha revelado que la próxima edad de hielo debería comenzar dentro de los próximos 11.000 años. Sin embargo, la actividad humana podría retrasar este proceso de manera significativa, quizá por miles de años. Esta investigación, liderada por un equipo de la Universidad de Cardiff y publicada en la revista Science, proporciona una explicación detallada sobre cómo los factores orbitales de la Tierra han determinado las transiciones climáticas en los últimos millones de años y cómo la influencia humana ha alterado este patrón natural.
Desde hace décadas, los científicos han sabido que los cambios en la órbita terrestre desempeñan un papel clave en la alternancia entre períodos glaciales y cálidos. Sin embargo, hasta ahora no se había logrado identificar con exactitud cuáles eran los factores orbitales más determinantes en estos ciclos climáticos. El equipo de investigadores analizó los patrones climáticos de la Tierra en el último millón de años y los comparó con las variaciones en la inclinación, el bamboleo y la forma de la órbita de nuestro planeta alrededor del Sol.
El resultado fue una identificación precisa de los momentos en los que cada edad de hielo comenzó y finalizó en los últimos 900.000 años. «El patrón que encontramos es tan reproducible que pudimos predecir con exactitud cuándo ocurrió cada período interglacial en el pasado y cuánto tiempo duró», explicó Stephen Barker, profesor en la Universidad de Cardiff y autor principal del estudio.
Predicciones para la próxima glaciación
En el último millón de años, la Tierra ha experimentado un patrón cíclico de edades de hielo y períodos interglaciares. La última edad de hielo terminó hace aproximadamente 11.700 años, marcando el inicio del Holoceno, una era de estabilidad climática que ha permitido el desarrollo de la civilización humana. Durante décadas, los científicos han intentado determinar cuándo comenzará la próxima glaciación, pero las predicciones han sido difíciles de precisar.
El enfoque del equipo de Cardiff se diferenció de estudios previos al analizar no solo el inicio de cada edad de hielo, sino también cómo las temperaturas han oscilado a lo largo del tiempo. Los resultados confirmaron que cada período glacial de los últimos 900.000 años ha ocurrido en momentos específicos de interacción entre la inclinación, el bamboleo y la forma de la órbita terrestre. Esto demostró que los ciclos climáticos de la Tierra son predecibles y no responden a patrones aleatorios o caóticos, según la coautora del estudio Lorraine Lisiecki, profesora en la Universidad de California, Santa Bárbara.
Sin interferencia humana, la próxima glaciación debería iniciarse en aproximadamente 11.000 años y prolongarse hasta dentro de 66.000 años. Sin embargo, debido a las emisiones de gases de efecto invernadero, en particular el dióxido de carbono, este cronograma podría cambiar drásticamente. Actualmente, las concentraciones de CO2 en la atmósfera son las más altas de los últimos 800.000 años, lo que podría retrasar la llegada de la próxima edad de hielo por un período de tiempo indeterminado.
Consecuencias del cambio climático a largo plazo
Los hallazgos de esta investigación ponen de manifiesto la magnitud del impacto humano en el clima terrestre, no solo en décadas o siglos, sino en escalas de tiempo geológicas. Aunque algunos podrían ver el retraso de una edad de hielo como un beneficio, los científicos advierten que las consecuencias del cambio climático impulsado por la actividad humana ya están causando efectos devastadores. Entre ellos se incluyen el aumento del nivel del mar, fenómenos meteorológicos extremos y la pérdida de biodiversidad.
El estudio también sugiere que, si las emisiones de carbono continúan al ritmo actual, podríamos enfrentarnos a transformaciones drásticas en la geografía de la Tierra. Por ejemplo, se estima que en 8.000 años, la Antártida podría quedar completamente libre de hielo, lo que provocaría un aumento del nivel del mar de hasta 70 metros. «En lugar de haber glaciares, estarás bajo el agua», advirtió Barker.
Este estudio abre la puerta a futuras investigaciones sobre cómo la continuación del uso de combustibles fósiles podría seguir alterando los patrones climáticos naturales de la Tierra. La comunidad científica subraya la urgencia de reducir las emisiones y mitigar los efectos del cambio climático para evitar consecuencias irreversibles en la dinámica planetaria.
En definitiva, aunque la próxima edad de hielo se producirá inevitablemente en algún momento del futuro, el impacto humano está dejando una huella profunda que podría alterar de manera radical el curso natural del clima terrestre.