Sostenibilidad

La semana laboral de 4 días y sus beneficios ambientales

¿Tenemos que trabajar menos para salvar más al planeta?

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La idea de disfrutar de un fin de semana de tres días no solo parece un sueño para quienes ansían más tiempo libre, sino que se perfila como una estrategia prometedora para reducir la huella de carbono y mejorar la calidad de vida de los trabajadores. Más de 5.000 empleados en Reino Unido ya viven esta realidad gracias al auge de la semana laboral de cuatro días, con la misma remuneración, en alrededor de 200 empresas repartidas entre sectores tan diversos como la ingeniería, las artes creativas y la construcción.

El proyecto, impulsado por la organización 4 Day Week Foundation, busca evidenciar que reducir la jornada semanal puede aumentar la productividad, retener el talento y, a su vez, beneficiar al planeta. Estudios recientes confirman que un día menos de trabajo no solo disminuye el estrés, la ansiedad y la fatiga, sino que también recorta el volumen de desplazamientos, el uso de energía en edificios de oficinas y la necesidad de reponer material de trabajo. De esta forma, la semana laboral de cuatro días se plantea como una solución integral que beneficia tanto a las personas como al entorno natural.

Un nuevo impulso para el bienestar de empleados y empresas

Un ensayo realizado en 2022 demostró el gran potencial de esta idea: 61 empresas británicas recortaron la semana laboral a cuatro días, manteniendo el sueldo completo. Los resultados fueron significativos: hubo una disminución de enfermedades, menos agotamiento y mejoras sustanciales en la conciliación entre la vida personal y profesional. Según los datos recopilados por 4 Day Week Foundation, los empleados reportaron menos síntomas de ansiedad, fatiga e insomnio, y el 92 por ciento de las compañías involucradas decidió continuar con el nuevo horario tras concluir el piloto.

En el ámbito empresarial, los índices de productividad y rentabilidad no se vieron perjudicados, e incluso se registró un aumento en algunos casos. Este éxito ha llevado a que más negocios se interesen en adoptar el modelo: la flexibilidad en los horarios ha resultado muy atractiva para las nuevas generaciones de trabajadores, que valoran tanto la eficiencia laboral como la posibilidad de contar con más tiempo para dedicar a sus familias y a actividades de ocio.

La 4 Day Week Foundation dio un paso más en noviembre de 2024, con el inicio de un nuevo experimento en el que más de 1.000 trabajadores participan para evaluar los beneficios a mediano y largo plazo. Paralelamente, se proyecta llevar a cabo al menos tres ensayos similares a lo largo de 2025.

El impacto medioambiental: menos coches en la carretera y menor consumo de energía

Las implicaciones de la semana laboral de cuatro días van más allá del bienestar mental y la eficiencia corporativa. Expertos en sostenibilidad señalan que reducir la jornada semanal podría recortar emisiones de CO₂ gracias, en gran parte, a la disminución del tráfico. En Reino Unido, una investigación sugiere que la huella de carbono del país podría reducirse en 127 millones de toneladas anuales al trabajar cuatro días, una cantidad equiparable a sacar 27 millones de coches de circulación.

El caso de un estudio académico de 2012 es también revelador: se concluyó que una reducción del 10 por ciento en el tiempo de trabajo semanal podría traducirse en una caída de 4,2 por ciento en las emisiones de CO₂, un recorte del 14,6 por ciento en la huella de carbono individual y una disminución del 12,1 por ciento en la huella ecológica. Por su parte, Henley Business School realizó un análisis con cientos de empresas y miles de empleados en el que se constató un efecto inmediato: trabajar menos días se traduce en 558 millones de millas menos recorridas en transporte cada semana.

Además de la reducción del uso de vehículos, un día libre extra conlleva beneficios colaterales. Al cerrar las oficinas, se ahorra electricidad, calefacción y mantenimiento de equipos. Se envían menos correos electrónicos y se consume menos energía en grandes centros de datos. Un ejemplo citado por la autora Pernille Garde Abildgaard ilustra esta optimización: en una empresa danesa de unos 100 trabajadores dedicados a instalar redes de fibra óptica, reorganizar la semana para concentrar las horas en cuatro días permitió atender a más clientes cada jornada y, al mismo tiempo, reducir un 20 por ciento su consumo de combustible al dejar de trabajar los viernes.

¿Por qué la semana laboral de 4 días puede cambiar nuestro comportamiento ambiental?

Distintos investigadores señalan que al disponer de más tiempo libre, los individuos suelen adoptar hábitos más sostenibles, como caminar y andar en bicicleta en lugar de usar el coche. Según la economista y socióloga Juliet Schor, de Boston College, este nuevo equilibrio laboral fomenta una cultura que privilegia la salud y la vida social por encima del consumo desmedido. Su análisis evidencia que, al trabajar menos, las personas se sienten más inclinadas a dedicar sus energías a actividades cívicas, voluntariado y pasatiempos al aire libre, que a su vez reducen la necesidad de transportarse continuamente en vehículo privado.

Durante el piloto de 2022, la organización sin ánimo de lucro Waterwise, participante en la prueba, observó un notable incremento en el voluntariado de sus empleados, mientras que la compañía tecnológica Kickstarter en Estados Unidos reportó que sus trabajadores se mostraron más activos social y políticamente. Esto sugiere que, de forma gradual, reducir la jornada laboral podría desencadenar un cambio cultural a favor de prácticas más responsables con el medioambiente y la comunidad.

Sin embargo, los especialistas advierten que el verdadero impacto dependerá del uso que cada persona haga de su día libre adicional. Si se dedica a viajes de ocio en avión o actividades altamente contaminantes, el beneficio ecológico se anularía o incluso se revertiría. De ahí la importancia de promover no solo el cambio laboral, sino también la educación ambiental y el compromiso individual para aprovechar el tiempo libre de manera sostenible.

Hacia una cultura laboral más verde

La semana laboral de cuatro días se presenta como una de las propuestas más completas para mejorar la vida de los trabajadores al mismo tiempo que se combate el cambio climático. Si bien es improbable que todas las empresas adopten este modelo de manera inmediata, su creciente popularidad ofrece una mirada optimista hacia un futuro en el que los entornos laborales estén diseñados para equilibrar la productividad y la salud tanto de las personas como del planeta.

Como señala Joe Ryle, director de la campaña de la 4 Day Week Foundation, “reducir la semana laboral no solo beneficia el bienestar de los empleados; también ayuda a reducir la contaminación y el calentamiento global”. Con la perspectiva de nuevos ensayos y el interés creciente de empresas de distintos sectores, la transformación del modelo laboral podría desempeñar un papel fundamental en la búsqueda de soluciones ante la emergencia climática que enfrenta el mundo. Con más tiempo libre y una menor dependencia del automóvil, cada trabajador se convierte en un actor más consciente de su aporte a la sostenibilidad colectiva.

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